ON A DATE WITH MYSELF

I used to be one of those people who thought that you had to be a weirdo to go to the movies by yourself. Or to go to a restaurant and sit at a table on your own. I used to pity those people as if they did those things because they were lonely, wrongly assuming they did’t have anyone to go with.

It never occurred to me that spending time with yourself can actually be a choice. And as I later found out, one of the best choices you can make in terms of personal growth and spirituality.

It took me a long time to take my first steps to a healthy relationship with myself. I was going through a depression at the time and had realized that I needed quiet, not only inside my head but also outside. I needed to be alone with myself. I remember I would long for traffic jams only to have the chance to be alone in my car for a little longer. As I gradually overcame this depression I understood that I needed to give myself more of what my head and my body were asking for. I needed to give myself solitude. And that’s how I found myself buying one ticket for the movies. Just one. Just for me. For the first time in my life. I was 36 years old.

The need for quiet and solitude at that point was such that the movie I chose to make this life statement was a silent movie. I needed to be alone. I needed to be able to listen to myself. I needed no one talking to me. Not even the movie.

I started going to the movies alone on a weekly basis. And I found myself looking forward to those moments of introspection. Little by little I found other ways to enjoy being alone, or better said, with myself. There was a first time of going to a coffee shop and enjoying a coffee with a good book.

I have come a long way ever since that first silent movie. I now go to nice restaurants, take long walks, visit museums… while I enjoy my own company. doing this has given me the opportunity to have conversations with myself, to put my ideas in order, to appreciate the time that has been given to me.

Today I went on a date with myself. Nothing very fancy, just went to the mall, did some window shopping while sipping on a coffee, and instead of going back home for lunch I decided to try out a new ramen place at the mall. Table for one? Yes please I’ll just be me.

 español

HE QUEDADO CONMIGO

Yo era de las que pensaban que había que ser un rarito para ir al cine solo. O a un restaurante. Sentarse solo a una mesa y comer sin hablar con nadie… Yo era de las que solía compadecer a esas personas como si tuvieran que hacer esas cosas por falta de alguien que quisiera acompañarles.

Nunca se me pasó por la imaginación que el hecho de pasar tiempo con uno mismo puede ser una elección. Y, tal y como descubriría pasado el tiempo, una de las mejores elecciones que puede hacerse por uno mismo en aras del crecimiento personal.

Me llevó mucho tempo dar mis primeros pasos hacia una relación sana conmigo misma. Por aquel entonces atravesaba una depresión y entre las pocas cosas que tenía claras una era que necesitaba paz, silencio. No solo silencio dentro de mi cabeza donde se agolpaban los pensamientos de una forma que me parecía que había un griterío permanente, sino también silencio a mi alrededor. Necesitaba estar a solas conmigo misma. Yo, la sociable, con la que nunca decaía la conversación, la que siempre disfrutaba estando rodeada de gente, necesitaba silencio y soledad. Recuerdo que deseaba secretamente que el tráfico estuviera peor de lo habitual simplemente para tener la oportunidad de estar un rato más en el coche, sola. A medida que fui superando esta depresión aprendí algo sobre mí (siempre hay un aprendizaje en todo) y fue que tenía que intentar darle a mi mente y a mi cuerpo lo que me habían estado pidiendo. Tenía que darme a mí misma la oportunidad de disfrutar de la soledad. Y así fue como una tarde de viernes, me encontré comprando una entrada para el cine. Solo una. Para mí sola. Por primera vez en mi vida. Tenía 36 años.

La necesidad de silencio y paz que tenía en aquel momento era tal, que la película que elegí para marcar este cambio en mi vida fue una película muda. Necesitaba silencio. Necesitaba poder escuchar mis pensamientos, no quería que nadie me hablara. Ni siquiera la película.

A partir de aquel día y durante una temporada larga estuve yendo sola al cine cada semana. Y confieso que durante la semana esperaba con ilusión la llegada de esos momentos de introspección conmigo misma. Y desde ahí, poco a poco fui encontrando otras formas de disfrutar de mis momentos de soledad, o mejor dicho, de mis momentos conmigo. Así llegó la primera vez que me fui a sentar en una cafetería sola.

Mucho he crecido en ese aspecto desde aquellas primeras veces. Ahora voy sola a restaurantes, a dar largos paseos, a visitar museos, exposiciones, y disfruto de mi propia compañía. Haber aprendido a apreciar estos momentos me ha dado la oportunidad de mantener conversaciones muy necesarias conmigo misma. Gracias a estos momentos puedo decir que me conozco mejor ahora, que soy capaz de poner en orden mis ideas y de apreciar mejor el tiempo que se nos ha dado en este mundo.

Hoy ha sido uno de esos días. He quedado conmigo para dar una vuelta. Nada muy especial, he ido a echar un vistazo al centro comercial, a ver escaparates mientras me tomaba tranquilamente un café. Y en vez de volver a casa a comer he cambiado de plan sobre la marcha y me he sentado en un restaurante nuevo de ramen que me ha apetecido probar. Mesa para uno? Sí, gracias. Soy yo sola.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s